LA FALDA O SAYA: La parte más vistosa
de esta pieza son los adornos que se
concentran en la parte baja, recorriendo
todo su vuelo. La disponibilidad económica
de la propietaria era la que determinaba la
cantidad de adorno que se llevaba,
pasando desde sólo tiras de terciopelo,
hasta únicamente agremán (adorno de
pasamanería trabajado sobre hilo de seda
con cuentas de azabache formando
diferentes figuras). En cuanto a los colores
de la tela predominaron el granate y los
tonos de la gama marrón, el traje de color
negro es de reciente incorporación.
EL MANDIL: Con diferentes formas y
medidas, la tela usada en su confección
suele ser igual a la empleada para los
justillos. Se adornaban con tiras de
agremán que se concentraban en la parte
baja de la pieza. Los bordes se decoran
con puntillas, flecos de seda o pingos de
azabache, estos últimos son los utilizados
en la actualidad.
EL PAÑUELO O TOCADO El pañuelo en
brocado de seda y en alegres colores,
presenta serias dificultades a la hora de ser
colocado graciosamente sobre la cabeza
de la mujer llanisca. Un complicado
entramado de pliegues y dobladillos
culmina con el entrecruzado de cada punta
sobre la nuca y el moño hasta lograr que
dos picos sobresalgan sobre los pliegues
delanteros de la tela
Breve historia de la indumentaria:
Lo que denominamos hoy día en Asturias, "indumentaria tradicional" son los trajes utilizados por el pueblo durante la
mayor parte del siglo XIX y que corresponde a los últimos modos de vestir claramente diferenciados entre unas regiones y
otras e inmediatamente anteriores a la unificación de modas, usos y costumbres que se produjo paralelamente al progreso
de las comunicaciones y a la convulsión social que trajo consigo la revolución industrial. Antes de 1700 los trajes eran muy
diferentes de los considerados hoy día como tradicionales, según nos cuenta Laurent Vital, el cronista oficial del
Emperador Carlos I cuando desembarcó en Villaviciosa. A finales del siglo XIX el traje comienza a perder la identidad,
alargándose los calzones en los hombres, perdiéndose el uso de la montera, cambiando el corte de las chaquetas y, en
las mujeres suprimiéndose el uso del dengue y el mandil, y abandonando poco a poco el pañuelo. En resumen, tanto
hombres como mujeres van cambiando la indumentaria característica y uniformándose con el resto de las provincias.
Aquellos antiguos trajes, con algunas características añadidas de lujo, han quedado para usarse en las fiestas patronales
de los pueblos de nuestra zona.
TRAJES ELSA
Click en las miniaturas, para mayor resolución
© Trajes Regionales Elsa 2011